
Phan Thị Kim Phúc, conocida como Kim Phuc, es la niña desnuda que aparece en esta famosa foto de la guerra del Vietnam. La imágen nos muestra como un grupo de niños y soldados escapan del ataque aéreo al pueblo de Trang Bang, que la fuerzas aéreas de Vietnam acaban de sembrar de napalm.
El ejército de los Estados Unidos tenía sospechas de que el pueblo era un baluarte de las fuerzas del Viet Cong, así que junto a sus aliados del sur bombardearon el poblado el 8 de junio de 1972. Kim Phuc pudo sobrevivir gracias a que se quitó sus ropas ardientes. Sin embargo dos primos suyos, junto con otros habitantes del pueblo, murieron debido a las heridas. En una entrevista que se le realizó años más tarde pudo recordar que mientras le sacaban la foto estaba gritando "¡Está caliente, está caliente!".
La imágen dio la vuelta al mundo y se convirtió en una de las más recordadas del conflicto. El fotógrafo se llama Huynh Cong Ut (conocido como Nick Ut). Años más tarde recibiría el premio Pulitzer por esta fotografía.
Después de hacer la toma, Nick Ut llevó a Kim Phuc y a los otros niños a un hospital de Saigon, donde determinaron que sus quemaduras eran tan severas que no podría sobrevivir. Sin embargo, después de 14 meses ingresada y 17 intervenciones quirúrgicas volvió a casa. Ut siguió visitándola hasta la caída de Saigón, tres años después del bombardeo.
En su época de estudiante, Kim Phuc fue sacada de su universidad y usada como un símbolo anti-guerra por el gobierno vietnamita. En 1986 consiguió permiso para continuar sus estudios en Cuba, permiso que consiguió gracias a Pham Van Dong, el primer ministro del país, que se convirtió en su protector.
En Cuba conoció a Bui Huy Tuan y se casaron. Durante el vuelo de su viaje de novios, en 1992, aprovecharon un momento en que el avión estaba repostando carburante en Canadá y escaparon. Pidieron asilo político y actualmente viven en Ontario, donde han criado a sus dos hijos.
En 1997 fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad por la UNESCO.Esta imágen y otras también famosas contribuyeron a quebrar la paciencia de la opinión pública americana respecto a la guerra de Vietnam. Las manifestaciones y los gestos de desaprobación a la política militarista del gobierno en el país asiático acabaron por hacer abandonar al pentágono sus planes invasores, y trajeron al ejército de vuelta a casa.
Resultado 60.000 soldados americanos muertos y casi 4 millones de muertos vietnamitas.
¿Acaso Bush quiere volver a repetirlo?


