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12 febrero 2007
04 febrero 2007
Consultorio Don Guri
Hace unos días me sentí agobiada y recurrí a la sabiduría de un blog como los que no hay: El blog de Don Guri
Aquí tenéis la consulta; no os perdais la respuesta, es buenísima:
Hola, bellotita.
Como he visto que hay personas que recurren a tu sabiduría para que les soluciones sus problemas trascendentales, yo tengo uno que me reconcome y me gustaría que me iluminaras con tu sapiencia.
Verás, es época de exámenes en mi facultad y estoy todo el día con la cabeza inclinada devorando apuntes y libros y analizando láminas (hago Historia del Arte). Sé que una vez que acabe mi destino me reserva, si hay suerte, un despacho gris en alguna biblioteca o un puesto como profesora dando clase a maleantes de quince años. A veces me tomo un descanso y enciendo la tele, entonces veo a esos personajillos adorables que pueblan los platós de televisión dedicándose mutuamente sagaces chascarrillos e inteligentes indirectas y entonces me pregunto ¿vale la pena dejarme los codos en la biblioteca? ¿No debería replantearme mi vida, dejar los estudios e iniciar una gratificante carrera televisiva ligándome, no sé, a algún torero?
Ayúdame,¡oh! pozo de sabiduría. Indícame cual es el camino correcto
Naidleim
Querida Naidleim:
¿Existe el destino o lo vamos forjando a base de vivir? ¿Tenemos realmente libre albedrío o es una ilusión y formamos todos parte del Plan de Dios? ¿Cuál es nuestro camino en la vida? ¿Son seguros los ligues por internet?
Estos dilemas han atenazado a la Humanidad desde el alba de los tiempos y han hecho correr ríos de tinta de filósofos y pensadores.
Ahora te los planteas tú. Pero afortunadamente no tendrás que perder el tiempo leyendo las tonterías que gente remota como San Agustín o Schopenhauer escribieron al respecto porque yo, desde mi irresponsable posición de Allá en el Chorizonte, puedo darte la respuesta en unos pocos párrafos.
Empezando por el final, mi consejo está claro: inicia esa gratificante carrera televisiva. ¡Ya! ¡No hay tiempo que perder!
Ganarás más dinero que en varias vidas de trabajo honrado o semi-honrado. Obtendrás más fama que consiguiendo cuatro premios Nobel. Tu vida será diferente al resto de la masa humana y cuando seas mayor tendrás miles de historias personales realmente interesantes para contarles a tus nietos.
Además, ¿qué tiene de malo una vida de famosa televisiva? La televisión es un medio reciente, casi no tiene pasado. Pero todo se graba. Todo permanece. Los “famosetes” a los que hoy se critica serán los sujetos de estudio de gente que dentro de mil años cursarán la titulación de Historia de la Televisión.
Porque no nos engañemos: las personalidades históricas que hoy veneramos y tenemos que estudiar desde niños también se dedicaron a llamar la atención en su día. Pero como entonces no había tele, tuvieron que emplear medios más trabajosos:
Ejemplo 1:
- ¡Conciudadanos! ¡Mientras estáis ocupados en construir partenones y sodomizar a jovencitos de 15 años, yo he decubierto que el mundo que nos rodea no son más que sombras que se mueven en una caverna!
- Joder con el Platón este. Cada día está más chalao. Ya no sabe qué hacer para llamar la atención y salir en las tablillas.
- Sí. Esta gente que sólo quiere ser famosillo me repatea.
Ejemplo 3:
- ¡Eminencia! ¡Eminencia! ¿Ha visto lo que ha hecho Miguel, el pintor ese que contratamos?
- Hombre, pues pintar los techos de la capilla, que estaban echos unos zorros.
- ¡Pero los ha pintado a todos en bolas! ¡Efebos virginales! ¡Ángeles menores de edad! ¡Incluso a Dios lo ha retratado en porretas! ¡Pecado mortal!¡Condenación! ¡¡El Apocalipsis!!
- Bueeeno, bueno. Se ha pasado un poco, pero piénselo así: seremos la comidilla de todos los cónclaves. Y ya sabe, lo importante es que hablen de uno, no cómo hablen de uno.
- ¡Pero pinta hombres! Si al menos fueran mujeres...
- Yo qué sé. Será maricón. Ya irá al INFIENNO.
¿Ves? Ahora, gracias a la tele, cualquiera puede lograr lo mismo con menos esfuerzo. Dinero y fama inmediatos. Posible paso a la posteridad. A cambio sólo tendrás que mantenerte constantemente luchando contra individuos con tan pocos escrúpulos como tú, perder toda dignidad humana y aguantar las críticas de gente que vive vidas normales y pacíficas de funcionario o bibliotecario.
Es por todo ello que mi consejo está claro: estudia, asegúrate un trabajo tranquilo y disfruta del circo que estos personajes montan.
Aquí tenéis la consulta; no os perdais la respuesta, es buenísima:
Hola, bellotita.
Como he visto que hay personas que recurren a tu sabiduría para que les soluciones sus problemas trascendentales, yo tengo uno que me reconcome y me gustaría que me iluminaras con tu sapiencia.
Verás, es época de exámenes en mi facultad y estoy todo el día con la cabeza inclinada devorando apuntes y libros y analizando láminas (hago Historia del Arte). Sé que una vez que acabe mi destino me reserva, si hay suerte, un despacho gris en alguna biblioteca o un puesto como profesora dando clase a maleantes de quince años. A veces me tomo un descanso y enciendo la tele, entonces veo a esos personajillos adorables que pueblan los platós de televisión dedicándose mutuamente sagaces chascarrillos e inteligentes indirectas y entonces me pregunto ¿vale la pena dejarme los codos en la biblioteca? ¿No debería replantearme mi vida, dejar los estudios e iniciar una gratificante carrera televisiva ligándome, no sé, a algún torero?
Ayúdame,¡oh! pozo de sabiduría. Indícame cual es el camino correcto
Naidleim
Querida Naidleim:
¿Existe el destino o lo vamos forjando a base de vivir? ¿Tenemos realmente libre albedrío o es una ilusión y formamos todos parte del Plan de Dios? ¿Cuál es nuestro camino en la vida? ¿Son seguros los ligues por internet?
Estos dilemas han atenazado a la Humanidad desde el alba de los tiempos y han hecho correr ríos de tinta de filósofos y pensadores.
Ahora te los planteas tú. Pero afortunadamente no tendrás que perder el tiempo leyendo las tonterías que gente remota como San Agustín o Schopenhauer escribieron al respecto porque yo, desde mi irresponsable posición de Allá en el Chorizonte, puedo darte la respuesta en unos pocos párrafos.
Empezando por el final, mi consejo está claro: inicia esa gratificante carrera televisiva. ¡Ya! ¡No hay tiempo que perder!
Ganarás más dinero que en varias vidas de trabajo honrado o semi-honrado. Obtendrás más fama que consiguiendo cuatro premios Nobel. Tu vida será diferente al resto de la masa humana y cuando seas mayor tendrás miles de historias personales realmente interesantes para contarles a tus nietos.
Además, ¿qué tiene de malo una vida de famosa televisiva? La televisión es un medio reciente, casi no tiene pasado. Pero todo se graba. Todo permanece. Los “famosetes” a los que hoy se critica serán los sujetos de estudio de gente que dentro de mil años cursarán la titulación de Historia de la Televisión.
Porque no nos engañemos: las personalidades históricas que hoy veneramos y tenemos que estudiar desde niños también se dedicaron a llamar la atención en su día. Pero como entonces no había tele, tuvieron que emplear medios más trabajosos:
Ejemplo 1:
- ¡Conciudadanos! ¡Mientras estáis ocupados en construir partenones y sodomizar a jovencitos de 15 años, yo he decubierto que el mundo que nos rodea no son más que sombras que se mueven en una caverna!
- Joder con el Platón este. Cada día está más chalao. Ya no sabe qué hacer para llamar la atención y salir en las tablillas.
- Sí. Esta gente que sólo quiere ser famosillo me repatea.
Ejemplo 2:
- Mi Reina: Contraviniendo todos los siglos de experiencia marinera, cartográfica y el sentido común, yo voy a ir a la India no por el Este, donde está, sino por el camino contrario, al Oeste. Y llegaré en menos tiempo que nadie.
- ¡Fu! Otro pirao como el que decía que los mulsulmanes que tenían invadida la Península escondían catapultas de destrucción masiva. ¿Qué hacemos, Fernando?
- Bah. Dale tres barcos viejos que tengamos por ahí y que se vaya a buscar sus quince minutos de fama y se despeñe por el borde del Mundo.
Ejemplo 3:
- ¡Eminencia! ¡Eminencia! ¿Ha visto lo que ha hecho Miguel, el pintor ese que contratamos?
- Hombre, pues pintar los techos de la capilla, que estaban echos unos zorros.
- ¡Pero los ha pintado a todos en bolas! ¡Efebos virginales! ¡Ángeles menores de edad! ¡Incluso a Dios lo ha retratado en porretas! ¡Pecado mortal!¡Condenación! ¡¡El Apocalipsis!!
- Bueeeno, bueno. Se ha pasado un poco, pero piénselo así: seremos la comidilla de todos los cónclaves. Y ya sabe, lo importante es que hablen de uno, no cómo hablen de uno.
- ¡Pero pinta hombres! Si al menos fueran mujeres...
- Yo qué sé. Será maricón. Ya irá al INFIENNO.
¿Ves? Ahora, gracias a la tele, cualquiera puede lograr lo mismo con menos esfuerzo. Dinero y fama inmediatos. Posible paso a la posteridad. A cambio sólo tendrás que mantenerte constantemente luchando contra individuos con tan pocos escrúpulos como tú, perder toda dignidad humana y aguantar las críticas de gente que vive vidas normales y pacíficas de funcionario o bibliotecario.
Es por todo ello que mi consejo está claro: estudia, asegúrate un trabajo tranquilo y disfruta del circo que estos personajes montan.
Un beso:
Don Guri
Muchísimas gracias bellotita, no olvidaré tu consejo.
03 febrero 2007
02 febrero 2007
31 enero 2007
Estudiar

Llegó el momento
pero no me apetece
no quiero
quiero salir
y quiero bailar
y quiero reirme
no quiero estudiar
no quiero
no me obligueis
por favor
¿por qué todo es tan complicado?...yo solo quiero salir y no quiero quedarme en casa y no quiero abrir los libros ni mirar los apuntes....
¡SOCORROOOO!
Hala, ya lo he dicho
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